Celebraciones alrededor de los 900 años de la abadía cisterciense de Clairvaux:

Reunión internacional de la familia cisterciense en Clairvaux

19-21 agosto de 2015

 

Extractos de los minutos, con dos fotos, de la Grange saint Bernard de Clairvaux

Clairvaux1Invitado por la Grange de Saint Bernard de Clairvaux, un pequeño grupo de 120 hombres y mujeres pertenecientes a la familia cisterciense se han reunido en Claraval en este ano del noveno centenario de la fundación de esta abadía. Entre ellos había monjas, monjes y laicos, jóvenes y menos jóvenes, de lenguas y países diferentes, de la Orden Cisterciense o de la OCSO, en iguales proporciones, ofreciendo una bella imagen de la familia cisterciense de hoy.

El miércoles, 19 de Agosto, los participantes han escuchado una conferencia de Jean François Leroux sobre le historia de Clairvaux. Después, han asistido a una mesa redonda con la participación de actores de la vida religiosa y social del Clairvaux actual. La Hermana Mary Helen Jackson, superiora general de la Bernardinas de Esquermes, y Pierre Alban Delannoy han relatado la historia y la actualidad de los cistercienses.

Clairvaux2El 20 de Agosto, los participantes se han vuelto a reunir para el oficio de Tercia, y después han trabajado sobre el texto de dos mensajes enviados a la familia cisterciense y al mundo que nos rodea. Son notables las intervenciones de sor Monika, abadesa de la Abadia de Wurmsbach (O.Cisterciense), de Dom Thomas Davis, Abad emérito de New Clairvaux y de Dom Olivier Quenardel, de Cîteaux. Los trabajos se han reanudado por la tarde, bajo la presidencia de Dom Olivier. A mediodía se ha celebrado la Misa del 900° aniversario, organizada conjuntamente con la diócesis de Troyes. Era la primera vez, desde le revolución Francesa, que se celebraba una Misa en la parte histórica del siglo XII. Presidida por Monsenor Marc Stenger, obispo de Troyes, fue concelebrada por cuatro obispos, cuatro abades y dos sacerdotes de la parroquia de Clairvaux.

 

Informe por Dom Thomas Davis y Hermano Guerric Llanes, de la Abadía de New Clairvaux

Dos monjes de la Abadía de nuestra Señora de New Clairvaux, Padre Thomas y Hermano Guerric, se pidieron por su Abad para representar a los cistercienses de los Estados Unidos en la celebración del 00 aniversario de la Fundación de Clairvaux en Francia en la solemnidad de San Bernardo de Clairvaux, 20 de agosto de 2015. Llegaron a Clairvaux en 17 de agosto para poder asistir a unas diversas conferencias y visitar las exposiciones que se ofrecieron en el Grange de Cîteaux, en el Grange d’Outre-Aube y nel Hôtel-Dieu-le-Compte en la ciudad de Troyes; En el Hôtel-Dieu-le-Compte, hubo una exposición maravillosa titulada “Clairvaux. L’aventure cistercienne”, que fue una excelente presentación de Cisterciense y de su vida monástica, política, económica, artística y intelectual en Clairvaux desde el siglo 12 al siglo 18. En La Grange San Bernardo de Clairvaux, la Asociación de laicos cistercienses había creado una igualmente fabulosa e interesante exposición en el antiguo granero cisterciense, que representa la vida monástica en Clairvaux.
Finalmente el 20 de agosto, la fiesta solemne de San Bernardo, el obispo Marc Stenger de Troyes junto con ostros tres obispos, Dom Olivier Quenardel, el Abad de Cîteaux, Dom Jean Marc Thevenet, el Abad de Acey, Dom Bruno Fromme, el Abad de Himmerod y nuestro proprio Abad emérito, Dom Thomas Davis de New Clairvaux, celebran la misa a las 12:00 en el dormitorio de los Hermanos conversos, que es el único edificio que queda de Clairvaux del siglo 12. Fue seguido por un banquete festivo y visitas de Clairvaux para la familia cisterciense que fueron organizadas en varios idiomas.

La Abadía de Clairvaux después de 900 años se convirtió en un lugar de que reunió a toda la familia cisterciense que, incluye la Orden cisterciense de la estricta observancia, la Orden de Cîteaux, Bernardine Congregación y Asociación de laicos cistercienses en Europa. Innumerables otras personas se había juntado ellos y llenaron ese edificio cisterciense del siglo12 durante unas horas de oración, adoración y acción de gracias juntos. En una nota más personal, todo el viaje era verdaderamente una aventura cisterciense que ofreció un vínculo más íntimo con San Bernardo de Clairvaux, con el lugar que le habría sido familiar, y con el espíritu cisterciense de que fue animado y vivió más vibrante.

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